Espíritu Santo

Acostumbrados a la Presencia de Dios

A menudo, nos acostumbramos tanto a la presencia de Dios que perdemos la sensación de asombro y expectación. Salmos 103:7 habla de cómo Moisés conocía los caminos de Dios y vivía constantemente en Su presencia, contrastando con aquellos que solo conocen Sus actos.

El Peligro de la Familiaridad La historia de Israel muestra cómo es posible vivir rodeados de milagros divinos, como el agua de la peña y el mar Rojo partiendo, y aún así no experimentar un cambio de corazón. Los milagros por sí mismos no garantizan la transformación; solo una relación profunda y continua con Dios puede cambiar verdaderamente a las personas.

La Transformación en la Presencia de Dios

  • Moisés y la Presencia Divina: Moisés experimentó una transformación profunda en su vida después de encontrarse con la presencia de Dios en el desierto. Su rostro resplandecía con la gloria de Dios, mostrando el impacto tangible de la presencia divina.
  • La Importancia de la Presencia de Dios: A través de las Escrituras, se enfatiza que la presencia de Dios es fundamental para la transformación y el poder. David y Moisés, entre otros, entendieron que sin la presencia de Dios, la vida pierde su significado y propósito.

Consecuencias de Ignorar la Presencia de Dios Vivir sin reconocer la presencia de Dios conlleva a una vida sin dirección, visión o éxito verdadero. La historia del Éxodo muestra que incluso en tiempos de milagros y provisiones divinas, la verdadera victoria y cambio solo vienen a través de una relación íntima y constante con Dios.

La Necesidad de Reconocer y Buscar la Presencia de Dios

  • El Valle de Huesos Secos: Ezequiel 37 ilustra el poder transformador de la palabra y la presencia de Dios, donde lo imposible se vuelve posible.
  • Activando la Presencia de Dios: Como en la historia de los amigos que llevaron al paralítico a Jesús a través del techo (Marcos 2:1-4, 11), se necesita hambre y fe para acceder y mantenerse en la presencia de Dios.

 Renovando Nuestro Asombro por Dios Debemos evitar caer en la trampa de la familiaridad con la presencia de Dios, recordando siempre que es el núcleo de nuestra vida espiritual. La historia de Moisés, el hijo pródigo, y Ezequiel nos invita a buscar activamente la presencia de Dios, asegurándonos de que nuestras vidas estén marcadas por un profundo encuentro y transformación en Él.

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba