Vida en Cristo

Amándome primero para poder amar a los demás

Entiendo que la idea de priorizarte a ti mismo puede sonar como un acto de egoísmo, especialmente en un entorno cristiano donde valores como el servicio, la humildad y el amor al prójimo son pilares fundamentales. No obstante, el cuidado personal y la valoración de nuestra propia vida son también principios que la Biblia respalda firmemente. En Génesis 1:27, se nos recuerda que somos creados a imagen y semejanza de Dios, lo que otorga un valor inmenso a nuestra existencia: «Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó». Reconocer nuestro valor es crucial, no solo para nuestra autoestima, sino para influir positivamente en cómo nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.

¿Cómo podría mostrar amor a los demás sino me amo a mi mismo primero?

En Mateo 22:39, Jesús enseña sobre el segundo mandamiento, «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Este mandato sugiere que un amor propio saludable es la base para poder amar a los demás adecuadamente.  Esto implica que cuidar de nuestra salud física, emocional y espiritual es fundamental. Establecer límites saludables es una forma de honrar y respetar la obra de Dios en nuestras vidas, evitando que otros abusen de nuestra buena voluntad, lo cual es esencial para mantener nuestra integridad y valor dado por nuestro Señor.

Las Escrituras en 1 Corintios 6:19-20 nos exhortan a cuidar nuestro cuerpo y nuestro espíritu, que son templo del Espíritu Santo: «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo». Descuidar nuestro bienestar puede llevarnos a un agotamiento que impide que ministremos efectivamente a Dios, a nuestra iglesia y a los demás. Así, el autocuidado se convierte no solo en un derecho, sino en una responsabilidad, más allá de física, espiritual.

A pesar de la importancia del autocuidado, Mateo 6:33 nos recuerda que nuestra prioridad debe ser siempre buscar el Reino de Dios y su justicia: «Mas buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». Este equilibrio no significa descuidar nuestras propias necesidades, sino integrar nuestro cuidado personal en una vida centrada en Dios, donde Él dirige y santifica cada aspecto de nuestra existencia.

Este devocional nos invita a reevaluar nuestras prioridades y cómo nos percibimos a través de los ojos de Dios. Cuidarte a ti mismo y establecer límites saludables son pasos esenciales para servir a Dios con todo tu corazón, sea cual sea el ministerio que Él te ha dado. Al valorar nuestra vida y salud como dones de parte de Dios, estamos mejor equipados para colocar a Dios verdaderamente en primer lugar, viviendo una vida de servicio y devoción genuina. A través de este proceso, podemos encontrar la paz y la fortaleza necesarias para superar todo posible sentimiento de ansiedad y vivir una vida plena y centrada en Cristo, recuerda que somos amantes de su presencia y vivir envueltos en esa gloriosa presencia del Señor nos da vida todos los días.

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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