Superación

El estancamiento espiritual

El estancamiento espiritual es una realidad que enfrentamos cuando la complacencia y la conformidad toman el mando de nuestra vida espiritual. En Mateo 16:24-25, Jesús nos desafía a negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo. Esta invitación va en contra de la corriente de una sociedad que nos impulsa a aceptar todo tipo de pensamientos y comportamientos, incluso aquellos que van en contra de nuestras convicciones. Nos etiquetan como anticuados si no cedemos, pero seguir a Cristo nunca ha sido sobre ir con la corriente.

Negarse a sí mismo no es una tarea sencilla; implica renunciar a nuestros sueños, comodidades, planes y proyectos para adoptar los caminos del Señor. No se trata solo de asistir a la iglesia los domingos; es un compromiso total con el camino que Él traza para nuestras vidas. La verdadera disciplina cristiana se revela en la disposición a cargar nuestra cruz diariamente, enfrentando el vituperio, la crítica y el escarnio, si es necesario, por ser luz en medio de la oscuridad.

Tomar nuestra cruz significa vivir una vida de entrega total, no a tiempo parcial. Los cambios radicales en la sociedad han venido de aquellos que decidieron vivir de esta manera, negándose a sí mismos para seguir a Cristo. Esta elección puede llevar a rechazo o incomprensión ahora, pero a menudo, aquellos que rechazan hoy pueden ser los mismos que busquen ayuda mañana.

El llamado a seguir a Jesús es un llamado a la acción. El estancamiento ocurre cuando detenemos este movimiento activo, cuando la naturaleza de Cristo en nosotros cesa de avanzar porque nos hemos acomodado, satisfechos con lo mínimo o atrapados en el éxito material. Pero nadie está destinado a vivir eternamente en la zona de confort; abrazar las pruebas sin buscar crecimiento es un signo claro de acomodamiento.

En la parábola del joven rico y en la historia del hombre que esperó 38 años por un milagro, vemos ejemplos de personas que, a pesar de conocer a Dios, perdieron el enfoque, la visión y el propósito. Se convirtieron en religiosos y monótonos, asistiendo a la iglesia por costumbre más que por convicción. Ser estancado significa creer en Dios pero no servirle activamente, no buscarle ni obedecerle.

Las causas del estancamiento son muchas, pero a menudo se encuentran en el pecado y la desobediencia. Como en 1 Corintios 10:1-11, muchos comienzan bien pero se desvían del camino. La confesión y el arrepentimiento, como sugiere Proverbios 28:13, son esenciales para romper con el estancamiento y renovar nuestro compromiso con Dios.

Debemos estar alerta y conscientes de que el estancamiento espiritual es un riesgo constante. Está en nosotros elegir seguir activamente a Cristo, rechazando la comodidad y buscando un crecimiento constante en nuestra fe y relación con Dios.

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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