Vida en Cristo

Iglesia de Gracia o de Presencia

La gracia de Dios es un regalo inmerecido, accesible a todos sin costo alguno, reflejando el amor incondicional de Dios. Sin embargo, experimentar la presencia de Dios requiere un compromiso más profundo, un «precio» que se paga a través de la dedicación, la oración y la obediencia. Este costo no es monetario sino espiritual, marcando una profunda sed de Dios que trasciende la complacencia.

El Impacto de la Presencia de Dios
La presencia de Dios trae una autoridad y poder que transforma palabras y acciones en manifestaciones divinas, capaces de conmover corazones y cambiar vidas. Este impacto se extiende más allá de la comunidad de fe, tocando incluso a aquellos fuera de ella, demostrando que la presencia de Dios no conoce fronteras.

La Dinámica del Culto en la Presencia Divina
En una iglesia que prioriza la presencia de Dios, el culto se caracteriza por su dinamismo y espontaneidad, guiado por el Espíritu Santo. Esto conlleva a un ambiente donde los dones espirituales se manifiestan libremente, creando una experiencia de adoración viva y en constante renovación.

Identidad Espiritual y Encuentro con Dios
La identidad de una iglesia Pentecostés se cimenta en la experiencia viva de la presencia de Dios, similar a la transformación que Moisés experimentó en el desierto. Este encuentro con Dios es esencial para descubrir y cumplir el propósito divino, subrayando que la verdadera transformación es obra de Dios, no del esfuerzo humano.

La Condicionalidad de la Presencia de Dios
Vivir en la presencia de Dios implica una renuncia a la carnalidad y un compromiso con la santidad. Así como una manguera torcida impide el flujo del agua, nuestras imperfecciones humanas pueden obstaculizar la manifestación de la gloria de Dios. La transformación por su presencia exige una disposición a ser «enderezados» y renovados por Él.

Transformación y Revelación
Las historias bíblicas, como el encuentro de Pablo con Dios o la visión de Ezequiel, ilustran cómo la presencia divina trae revelación y cambio radical. La iglesia que anhela esta presencia se convierte en un espacio donde lo sobrenatural se vuelve natural, marcando la diferencia entre una fe vivencial y una religiosidad rutinaria.

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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