Superación

Las Segundas Oportunidades Según la Biblia: De Jonás a Juan Marcos

Dios otorga nuevas oportunidades a aquellos que han caído

Uno de los aspectos más fundamentales de la vida es que no podemos cambiar nuestro pasado, por mucho que lo intentemos. Hay oportunidades que, una vez perdidas, nunca regresan. Pero hay algo poderoso en lo que creo, un Dios de milagros que trae nuevas oportunidades. Ya sea en el trabajo, en algún proyecto, o en el área sentimental, si pareciera que no hay más oportunidades, Dios abre puertas para una segunda oportunidad. Y quiero transmitir este mensaje especialmente a nuestra iglesia hoy.

¿Cuántas personas de Dios están escondiéndose, evitando las responsabilidades y los dones que les han sido confiados?

Cada vez que uno desobedece, deja una cicatriz en el cuerpo, una herida en el espíritu. Y caminar con alguien desobediente, siempre trae tormenta. ¿Se han puesto a pensar en cuán absurdo se ve uno cuando intenta esconderse de Dios? Es como un niño que se tapa los ojos pensando que así, desaparece.

Miremos la historia de Jonás y la calabacera. O cómo José pasó de esclavo a ser administrador de Egipto. Recordemos al paralítico de Betesda a quien Jesús sanó. Consideremos la historia de Juan Marcos, que tras haber abandonado a Pablo en el ministerio, es recordado por él en sus últimos días diciendo: «…Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio» (2Tim. 4:11), el también tuvo una segunda oportunidad para retomar su camino y plasmar su nombre en la autoría de uno de los 4 evangelios.

También está PEDRO. Después de recibir revelación, ver el poder de Dios, caminar sobre las aguas, negar al maestro, el Señor vuelve a él. O David, que clamaba: «no me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo Espíritu». Otros ejemplos son El hijo pródigo y Elías quien comió la segunda torta en su caminar por el desierto.

Quizá tú, al igual que ellos, abandonaste la misión a la mitad del camino, te confiaste y descuidaste tu vida espiritual. Pero hoy puedes clamar como David y decir: «no me eches de delante de ti».

La misericordia de Dios nos es dada cada mañana (Lamentaciones. 3:22-23). Moisés no pudo llegar a la tierra prometida, pero llegó al cielo. La boca de Dios no se ha cerrado para esta iglesia, quizás hemos puesto la mano en nuestros oídos y se ha movido nuestro corazón a otros terrenos, alejados de las profundidades espirituales.

Por eso, insto a todos nosotros a reflexionar sobre nuestras acciones, sobre las oportunidades que se nos presentan, y recordar siempre que, aunque no podemos cambiar nuestro pasado, Dios nos ofrece la posibilidad de una nueva oportunidad. Y esas segundas oportunidades pueden convertirse en bendiciones, tal como lo fueron para los personajes bíblicos que he mencionado, Dios está muy interesado en hacerlo con nosotros.

¿Estamos listos?

Mensaje compartido en Coatzacoalcos, Ver.
Octubre 2023

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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