
Proverbios 13:20 – “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.”
Las amistades son una parte clave en la vida de cualquier joven. Nos guste o no, las personas con las que nos rodeamos tienen una enorme influencia en nuestras decisiones, en nuestra forma de pensar y en la manera en que vivimos nuestra fe. Las amistades correctas pueden ayudarnos a crecer espiritualmente y a ser más como Cristo, mientras que las malas amistades pueden alejarnos de los propósitos de Dios para nuestras vidas.
La Biblia tiene mucho que decir sobre las amistades. Dios nos llama a ser sabios en la elección de nuestros amigos porque sabe que nuestras relaciones cercanas pueden construirnos o destruirnos. El llamado de Dios es claro: necesitamos rodearnos de personas que nos animen a seguirlo y a vivir conforme a su Palabra.
La influencia de las amistades
A lo largo de la Biblia, vemos ejemplos de cómo las amistades influyen en el destino de las personas. Un ejemplo positivo es el de David y Jonatán. A pesar de las circunstancias difíciles, Jonatán fue un verdadero amigo para David. Le apoyó, le defendió y le ayudó a cumplir el propósito de Dios para su vida (1 Samuel 18:1-4). La amistad de Jonatán fortaleció a David en su camino con Dios.
Por otro lado, 1 Corintios 15:33 advierte: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” Este pasaje nos recuerda que las malas influencias pueden desviarnos del camino correcto. Es fácil empezar a adoptar actitudes, hábitos o formas de pensar que no agradan a Dios si nos rodeamos de personas que no comparten nuestra fe o nuestros valores.
Debemos ser conscientes de cómo las amistades afectan nuestras vidas. No significa que debamos aislarnos de todos los que no son cristianos, sino que nuestras relaciones más cercanas, aquellas personas que tienen un lugar especial en nuestro corazón y con las que pasamos más tiempo, deberían ser personas que nos acerquen más a Dios, no que nos alejen de Él.
El poder de una amistad que edifica
Una amistad que edifica es aquella que nos impulsa a ser mejores, a buscar más de Dios y a vivir conforme a su Palabra. Proverbios 27:17 nos dice: “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Las verdaderas amistades nos ayudan a crecer espiritualmente, nos corrigen cuando es necesario y nos motivan a seguir adelante en momentos difíciles.
Las amistades que edifican no solo nos apoyan en los buenos momentos, sino que están presentes cuando enfrentamos pruebas o tentaciones. Un verdadero amigo nos aconseja desde la sabiduría de la Palabra de Dios y nos ayuda a tomar decisiones que honren al Señor. Estas amistades son un regalo de Dios, y debemos valorarlas y cultivarlas.
Piensa en tus amigos más cercanos. ¿Son personas que te animan a ser más como Cristo? ¿Te inspiran a ser mejor, a buscar más de Dios y a vivir conforme a su voluntad? Si es así, estás rodeado de personas que edifican tu vida. Si no, puede ser tiempo de reevaluar quiénes son tus influencias más cercanas.
Cómo elegir amistades que edifican
La elección de nuestras amistades es algo que debemos hacer con oración y sabiduría. Jesús mismo eligió a sus amigos más cercanos con propósito y discernimiento, sabiendo que su influencia sería clave en la misión que Dios le había dado. Del mismo modo, debemos pedirle a Dios que nos guíe en nuestras relaciones.
Proverbios 12:26 nos dice: “El justo sirve de guía a su prójimo; mas el camino de los impíos les hace errar.” Esto significa que debemos ser intencionales al elegir amigos que nos guíen por el camino correcto. Esto no significa que busquemos personas perfectas (nadie lo es), pero sí personas que compartan nuestra fe y nuestro deseo de seguir a Cristo.
Algunas cualidades clave que debemos buscar en amigos que edifican son:
- Fe genuina: Personas que aman a Dios y buscan vivir conforme a su voluntad.
- Sinceridad: Amigos que sean honestos y dispuestos a corregirnos con amor cuando es necesario.
- Apoyo espiritual: Aquellos que están dispuestos a orar por nosotros y con nosotros en momentos difíciles.
- Ejemplo de vida: Alguien que, aunque no sea perfecto, busca vivir una vida que refleje los valores de Cristo.
Estas cualidades nos ayudarán a identificar amistades que nos acerquen más a Dios y que nos inspiren a vivir una vida que le glorifique.
Amistades tóxicas: ¿Cómo manejarlas?
Por otro lado, también debemos ser conscientes de las relaciones que no nos están ayudando a crecer en nuestra fe. 2 Corintios 6:14 nos exhorta: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” Aunque no podemos cortar todas las relaciones con personas que no conocen a Dios, sí podemos establecer límites claros en nuestras amistades para no comprometer nuestra fe.
Las amistades tóxicas son aquellas que nos arrastran hacia el pecado, que nos alejan de Dios o que nos hacen dudar de quiénes somos en Cristo. Es importante ser sabios al manejar estas relaciones, manteniéndonos firmes en nuestros valores y, si es necesario, distanciándonos de quienes constantemente nos empujan hacia caminos equivocados.
Eso no significa que debamos rechazar o despreciar a quienes no comparten nuestra fe, sino que necesitamos ser conscientes de las influencias que estamos permitiendo en nuestras vidas. Podemos seguir mostrando el amor de Cristo a todos, pero cuidando nuestras relaciones más cercanas.
Las amistades tienen un poder increíble para influenciar nuestras vidas. Como jóvenes, es crucial rodearnos de personas que nos acerquen a Dios, que nos edifiquen y que nos inspiren a vivir conforme a su voluntad. Debemos ser intencionales en la elección de nuestras amistades, buscando siempre personas que compartan nuestra fe y nos motiven a crecer en nuestra relación con Dios. Al mismo tiempo, debemos ser sabios al manejar amistades que no nos están ayudando a caminar en los caminos de Cristo.




