Desarrollo Espiritual

Asertividad e Inteligencia Emocional

Puedes escuchar más sobre este tema en este episodio de nuestro podcast:

Todos los que hemos sido llamados por Dios, encontramos deleite en preparar un mensaje, una enseñanza, ensayar un canto, sea cual sea nuestro ministerio. Ponemos mucho enfocamos en lo visible: cómo servimos, predicamos o cantamos en la iglesia. Pero, poco nos ocupamos de nuestro interior, de nuestra proyección hacia afuera. ¿Cómo manejas tus emociones? ¿Cómo reaccionas cuando alguien te critica o cuando las cosas no te salen como esperabas?

La Biblia nos llama a vivir de manera diferente al mundo, y esa diferencia no se trata solo de nuestra apariencia o activísimo en la iglesia local, sino de cómo actuamos en nuestro día a día, cómo tratamos a los demás y cómo reaccionamos en situaciones de presión. La inteligencia emocional y la asertividad son dos cualidades esenciales que, al menos en mi caso particular, nunca he escuchado enseñar en las congregaciones, como hijos de Dios, necesitamos desarrollarlas para que nuestras respuestas reflejen el carácter de Cristo.

La inteligencia emocional es la capacidad de manejar nuestras emociones de manera saludable. Jesús fue un maestro en esto. Aun cuando Él enfrentó insultos, críticas y desprecios, nunca dejó que las emociones lo controlaran. En lugar de reaccionar con enojo o frustración, respondía con calma, sabiduría y amor.

Ahora bien, la asertividad nos ayuda a comunicar lo que pensamos y sentimos de manera clara, sin herir a los demás, pero también sin ser pasivos como para que los demás se impongan sobre nosotros. No se trata de ser agresivos ni de quedarnos callados, sino de hablar con respeto y firmeza, como lo hizo Jesús.

¿Cuántas veces una crítica nos ha amargado el día completo y nos hace reaccionar de forma negativa? Quizás cuando alguien nos hace una observación en la iglesia, en la escuela o en el trabajo, nuestra primera reacción es ofendernos o responder con enojo. Sin embargo, Proverbios 15:1 nos recuerda: “La blanda respuesta quita la ira, pero la palabra áspera hace subir el furor.”

Hace apenas un par de días, me encontré en una situación difícil. Fui a un restaurante con unos familiares, y desde que llegué, nada parecía estar bien: el menú que se ofrecía no me gustaba, las instalaciones no eran del todo cómodas y, para colmo, fui al sanitario, abrí la llave ¡y no había agua! Mi hombre interior ya estaba a punto de perder el control. Pero en ese momento, algo me detuvo, una frase que había compartido con mi grupo de jóvenes tan solo el día anterior: ¿Qué haría Jesús en esta situación? Ese simple pensamiento me ayudó a calmarme, y pude manejar la situación de una manera más madura y controlada. Al final, el personal del lugar resolvió todo sin problemas: me ofrecieron algo que no estaba en el menú simplemente para que yo comiera, y me brindaron agua en un recipiente para lavarme las manos. ¿Qué habría pasado si me hubiera puesto pesado, a pelear por mis derechos, a levantar la voz? Realmente habría sido un muy mal testimonio.


Y esto nos ocurre mucho a nosotros, los creyentes. Solemos pelear por lo que consideramos correcto; si compramos un aparato y salió defectuoso, lo correcto es acudir a devolverlo. Pero si el vendedor nos contesta de una forma arrogante y altanera, por lo regular uno se rebaja a ese nivel y comenzamos a discutir. El Maestro jamás peleó por sus derechos; Él sabía cuándo llegar, cuándo retirarse, cuándo responder y cómo responder.

Te comparto algunos tips para ayudarte a ser más asertivo y emocionalmente inteligente:

  1. Tómate un momento antes de responder. Cuando te enfrentes a una situación que te provoque enojo o frustración, respira profundo, ora, y pregúntate: ¿Cómo respondería Jesús? Confío en que esto te ayudará a controlarte, es difícil, pero necesitamos preocuparnos y sobre todo, ocuparnos de guardar nuestro testimonio aún en nuestra forma de responder.
  2. Sé claro y respetuoso. Expresa lo que piensas o sientes pero sin herir a los demás, siguiendo el ejemplo de Jesús, que siempre hablaba con verdad y amor (Efesios 4:15).
  3. Establece límites saludables. No temas decir «no» cuando sea necesario, pero hazlo con respeto y sabiduría, sabiendo que no puedes hacer todo ni agradar a todos.
  4. Escucha antes de hablar. Santiago 1:19 nos recuerda que debemos ser rápidos para escuchar y lentos para hablar. Esto nos ayuda a entender mejor a los demás antes de reaccionar.

Versículos para recordar:

  • Proverbios 16:32 – «Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que gobierna su espíritu que el que toma una ciudad.»
  • Efesios 4:26 – «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.»
  • Colosenses 4:6 – «Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.»

Oración:

Señor, hoy vengo a Ti reconociendo que muchas veces he dejado que mis emociones me controlen, que quizá he sido causa de un mal testimonio. Quiero ser más como Jesús en mis reacciones, aprendiendo a manejar mis emociones con sabiduría y amor. Ayúdame a ser más asertivo, a hablar con autoridad, claridad y respeto, y a reflejar tu carácter en cada situación de mi vida. Guíame con tu Espíritu Santo para que mis palabras y mis acciones siempre te glorifiquen. En el nombre de Jesús. Amén.

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William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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