El reino de Dios se ha acercado

“El Reino de Dios no viene con advertencia visible. Ni dirán: ‘¡Aquí está!’, o ‘¡Allí está!’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes.” – Lucas 17:20-21
Cuando escuchamos la frase “Reino de Dios”, muchos automáticamente piensan en el cielo, en las calles de oro, mar de cristal, quizás hasta en una vida paradisíaca. Pero el maestro nos dice: “El Reino ya está entre ustedes”. No es una promesa que empieza cuando te mueres; es una realidad que comienza cuando Cristo reina en tu vida. Y este mensaje es más urgente que nunca para esta generación.
¿Qué es el Reino de Dios?
El Reino de Dios no es un lugar geográfico exactamente ni un sistema político o religioso. Es el gobierno soberano de Dios, su autoridad, su forma de reinar, revelada en la persona de Jesús y ahora extendida en nosotros y a través de nosotros.
Jesús inauguró este Reino con su llegada: “El Reino de Dios se ha acercado; arrepiéntanse y crean en el Evangelio” (Marcos 1:15). En otras palabras, el cielo empezó a tocar la tierra cuando Cristo vino. Y aunque todavía no vemos la plenitud total del Reino (eso será en su segunda venida), ya podemos vivir bajo sus valores, experimentar su poder y reflejar su gloria.
Una forma rápida y fácil de entender esto es el amanecer: cuando comienza el día, la luz ya está, pero todavía no ha salido por completo el sol, en su punto. Así mismo, el Reino ya está aquí, pero su plenitud está por venir todavía. Este “ya está, pero todavía no completo” es donde vivimos tú y yo. Un terreno donde las decisiones que tomemos todos los días sí importan, donde nuestra fe se activa y donde somos llamados a manifestar un Reino invisible con acciones visibles.
¿Dónde se manifiesta el Reino de Dios?
Donde Cristo es Rey
Cada vez que alguien rinde su vida a Cristo y dice “Señor que se haga tu voluntad, no la mía”, el Reino se establece en ese corazón. Jesús nos enseñó a orar: “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Esta oración no es pasiva; sino que es una invitación a actuar. Cada decisión tuya puede ser un reflejo del cielo para alguién. La forma en cómo tratemos a las personas, la manera de expresarnos hacia los demás. Cuando eliges perdonar aunque te duela, cuando eliges servir en lugar de buscar protagonismo… el Reino se está viendo a trevés de ti.
En una vida transformada
Romanos 14:17 dice que el Reino no se trata de cosas externas como comida o bebida, sino de “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. ¿Qué significa eso? Que tu vida cambia por dentro, y eso se nota también por fuera. Cambia tu carácter, tu manera de hablar, tu forma de reaccionar ante el rechazo, tu actitud cuando nadie te aplaude.
Cuando un joven que antes vivía amargado ahora camina con gozo. Cuando un chico que antes mentía ahora elige la verdad. Cuando alguien que estaba esclavizado por el miedo ahora se lanza a servir con fe… eso es Reino en acción. No esperes ángeles ni rayos del cielo. El Reino de Dios es ese fuego invisible que transforma tu interior y te impulsa a vivir como Cristo.
En el poder del Evangelio
“Si yo por el Espíritu de Dios echo fuera demonios, ciertamente ha llegado a ustedes el Reino de Dios” (Mateo 12:28). Jesús lo dejó claro: cada milagro, cada liberación, cada sanidad, es una señal de que el Reino no es una teoría, sino ¡¡poder real!!
Cada vez que oras y alguien es sanado, cuando compartes de Jesús y un corazón se abre, cuando alguien es libre de una adicción o una atadura emocional, el Reino ha tocado esa vida. No necesitas un escenario para predicar o una plataforma digital o redes sociales con miles de seguidores. Necesitas estar lleno del Espíritu y disponible para actuar donde estés, cuando el Señor te llame.
En la comunión
Hechos 2:42-47 nos muestra una imagen preciosa: una iglesia que vive unida no solo reunida, comparten lo que tienen, oran juntos, se aman, se ayudan y crecen juntos. Eso es Reino. Y no es solo una historia del pasado. Puede ser tu ministerio de jóvenes, tu célula, tu iglesia si vivimos bajo esos mismos principios.
Donde hay amor genuino, servicio sin interés, perdón verdadero, adoración apasionada y hambre por la Palabra, allí el Reino se establece. Dios no está buscando creyentes que asistan a un evento semanal; está formando embajadores del Reino que vivan como ciudadanos del cielo en medio de un mundo cada vez más perdido.
¿Cómo vivir como ciudadanos del Reino?
Vivir como ciudadano del Reino de los cielos implica mucho más que decir “yo soy cristiano”, es más que solo congregarse. Es una manera de pensar, decidir, sentir y actuar que choca con la cultura de este mundo:
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Entrega total a Jesús: No puedes vivir en el Reino y seguir siendo el rey de tu propia vida. Colosenses 1:13 dice que fuimos trasladados del reino de las tinieblas al Reino de su Hijo. ¿Ya lo dejaste reinar en todas las áreas de tu vida? o ¿Estamos batallando con algo todavía?
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Busca el Reino primero: Jesús dijo en Mateo 6:33 que si buscamos primero el Reino y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura. ¿Estás priorizando el Reino o tus propios planes? Todo nuestro esfuerzo tiene que estar enfocado en las cosas de arriba, Dios se encarga de lo demás.
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Practica la justicia, misericordia y humildad: Miqueas 6:8 es directo: haz lo correcto, ama con compasión y camina en humildad con Dios. No es lo que el mundo admira, pero es lo que Dios bendice y el que se constituye amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios, y sinceramente no creo que querramos ser enemigos de Dios.
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Espera con esperanza activa: Tito 2:13 nos habla de la esperanza del regreso de Cristo. No se trata de quedarnos de brazos cruzados, sino de vivir con urgencia, con propósito, con expectación como si fuera a venir hoy mismo, pero trabajar, estudiar como si aún faltaran varios años para su venida.
¿Estoy viviendo como ciudadano del Reino o como alguien más del montón?
“Señor, venga tu Reino a mi vida. Que tus valores sean los míos. Enséñame a vivir con justicia, a caminar en paz, a disfrutar del gozo que solo tú das. Úsame como embajador tuyo en mi escuela, en mis redes sociales, en mi casa, con mis amigos. Haz de mí una evidencia viva de que tu Reino ya está aquí. Amén.”
“Porque el Reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.” – 1 Corintios 4:20
No se trata de decir mucho, ni de parecer muy espiritual. Se trata de vivir con la evidencia de que Dios reina en ti. Y cuando eso pasa, el Reino se nota… aunque el mundo no lo entienda, aunque el sistema lo rechace, el Reino seguirá avanzando. Y tú estás llamado a ser parte de ese avance. Eres de una generación especial que verá la gloria de Dios.




