Desarrollo Espiritual

Nunca Le Des la Espalda a Dios

Escucha más de este tema en este episodio de nuestro podcast:

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» – Jeremías 29:11

A lo largo de nuestra vida cristiana, es inevitable que enfrentemos momentos de desilusión, desanimo y dolor. Tal vez hemos sido heridos por alguien en quien confiábamos dentro de la iglesia, un líder o un amigo cercano que no cumplió con nuestras expectativas, y eso puede causar en nosotros una profunda tristeza y amargura de espíritu. Para algunos, estas experiencias dolorosas han llevado a que se alejen de Dios, gente con años de ministerio. Pero hoy quiero en este devocional quiero recordarte algo: Dios nunca te falla.

A mí ya no me sorprende ver a personas que, después de haber experimentado el deleite de la presencia de Dios terminan alejándose. Desafortunadamente cada vez conozco más personas en esa situación, pasan de un fervor espiritual profundo a una frialdad donde incluso toleran conductas que nunca habrían permitido antes de conocer al Señor. Este congelamiento espiritual (ya no enfriamiento) puede suceder de manera sutil, casi imperceptible al principio, pero poco a poco nos lleva a sentirnos desconectados de la presencia de Dios.

Pero, la gran interrogante ¿por qué sucede esto?
Somos seres humanos, falibles, en nuestro caminar con Dios enfrentamos desánimos, momentos de debilidad, y hasta tiempos donde dudamos. La vida cristiana no está exenta de pruebas, no todo es miel sobre hojuelas. Sin embargo, lo que no podemos permitir jamás es que esos momentos nos lleven a darle la espalda a Dios. El Señor es nuestro refugio en medio de cualquier tormenta, y cuando las personas nos fallan, Él sigue siendo fiel. No podemos culpar a Dios por las acciones de los hombres, ni mucho menos alejarnos de Él por lo que otros nos hayan hecho.

El ejemplo del apóstol Pedro y su restauración es un ejemplo de cómo, a pesar de nuestros errores o caídas, Dios siempre está dispuesto a levantarnos. Pedro, uno de los discípulos más cercanos al maestro, lo negó tres veces en el momento más crítico de su vida. Sin embargo, Jesús, después de resucitar, no lo rechazó ni lo condenó. Al contrario, buscó a Pedro para restaurarlo, dándole una nueva oportunidad y un llamado renovado en su obra.

A veces, las personas que nos lastiman o decepcionan en la iglesia nos hieren de tal manera que cargamos con ese dolor durante años y años. Pero Jesús nos llamó a perdonar, no solo una vez, sino setenta veces siete (Mateo 18:22). Perdonar no significa justificar el mal que nos hicieron, sino liberar nuestro corazón del rencor que nos aparta de Dios. Perdonar nos permite sanar y continuar con nuestro ministerio. Amado lector, no permitas que las heridas del pasado te separen de la presencia de Dios. Más bien, entrégale esas heridas al Señor y deja que Él sane tu corazón.

El Señor ha derramado «gracia sobre gracia» en nuestras vidas (Juan 1:16). La gracia no es solo el perdón de nuestros pecados; es también el poder para levantarnos una y otra vez. No es una sola dosis de favor inmerecido; es un río continuo que fluye y fluye hacia nosotros, renovándonos y capacitándonos para seguir adelante en esta hermosa senda del evangelio. Cada día que vivimos, lo hacemos por su gracia. Cada vez que caemos, es su gracia la que nos levantará. No permitas que el desánimo te aparte de este río caudaloso de gracia que Dios tiene para ti.

Si hoy te sientes lejos del Señor, Él te llama a regresar, no está furioso contigo, al contrario, está esperándote con los brazos abiertos, como el padre que corrió hacia su hijo pródigo, lleno de amor y dispuesto a restaurar todo lo que se había perdido, le puso calzado, nuevas vestiduras y le hizo fiesta porque había regresado con él a casa.

Si alguien en la iglesia te falló, un líder, una pareja, un amigo; recuerda que Dios no es responsable de los errores humanos. Él sigue siendo el mismo, lleno de amor y dispuesto a sanar tu corazón. No dejes que el dolor causado por otros te aparte del único que puede verdaderamente sanar tu alma. El enemigo estaría muy contento en que te alejes de Dios, pero hoy tienes la oportunidad de volver a casa de tu padre

Dios no solo quiere restaurarte, sino que quiere usarte de maneras aún más grandes que antes. Los dones que Dios te ha dado son irrevocables, y su llamado sobre tu vida es eterno (Romanos 11:29). Si te sientes lejos, si sientes que has fallado o que has permitido que las circunstancias te enfríen espiritualmente, quiero que sepas que Dios no ha terminado todavía contigo. Él tiene un propósito mayor para tu vida, y aún puedes cumplir ese llamado si te rindes una vez más a Él, si le buscas como cuando no tenías nada.

Él Padre nunca nos da la espalda, y no deberíamos dársela nosotros a Él. Su amor es más grande que cualquier herida o traición que hayamos sufrido en nuestra vida cristiana, y su gracia es suficiente para levantarnos y restaurarnos. Amado lector, si hoy sientes que te has alejado, te invito a que corras de nuevo hacia los brazos del Señor. No permitas que las heridas del pasado te priven de la plenitud de vida que Cristo te ofrece.

Dios es nuestro refugio más seguro. Aunque las personas nos fallen, Él jamás lo hará. Su gracia está disponible para nosotros hoy, y mientras haya vida, siempre habrá esperanza. Dios te llama a regresar a sus brazos, a experimentar una vez más ese amor que un día te cautivó. No importa cuán lejos te sientas ahorita, Dios te está esperando para escribir una nueva historia contigo, una nueva temporada en la serie de tu vida.

William Velázquez Valenzuela

Amante de la escritura, la educación, la tecnología y su impacto positivo para extender el reino de Dios. Un poco de locutor y otro poco de teólogo.

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